• Entrada 1

    Posted by Tiffany Cheng on 3/2/2008 11:00:00 AM

    Hoy casi todos los estudiantes asisten al viaje a Woodloch Pines, o dondequiera que hayan ido. Mis clases parecen ciudades fantasmas, con los estudiantes que se quedan caminando de un lado a otro de la escuela en una manera muy indiferente. Aunque sólo cien estudiantes se inscribieron para el viaje, los demás decidieron tomar un día libre. Porque la escuela no les permite a los profesores darnos períodos libres, nos sentamos en las clases y hablamos mucho.

    Creo que los días empiezan a pasar más lentamente. En unas semanas, muchos de los estudiantes sabrán adonde ellos van a asistir, y a pasar cuatro años de su vida. Supongo que el hecho de que los días son más largos no debe intimidarme. Siempre me quejo de que no hay tiempo para hacer nada, aunque ahora soy estudiante de segundo semestre del último año en la escuela secundaria. Y ahora, hay tiempo, pero no me falta la lista de quehaceres. Quiero llevar a cabo muchos proyectitos antes de que la escuela termine. Por ejemplo, estoy componiendo un concierto para violín, y escribiendo una antología de novelas cortas. Al mismo tiempo, quiero mantener mis notas porque siempre había estado muy orgullosa del producto de mi árduo trabajo.

    Estoy estudiando el Concierto en D major, Op. 77 de Johannes Brahms. Es genial. Completamente genial. Aquí está un clip, con Gil Shaham (Deseo que él sea mi profesor de violín … él es muy talentoso.): http://youtube.com/watch?v=E53lt5Oxb0I. Es una obra que ha sido descrita como “imposible de tocar”. Un crítico dijo que Brahms lo compuso en contra del violín, lleno de odio por el instrumento de cuerda. Pero eso no es verdad. Johannes Brahms era pianista, y por lo tanto su estilo de componer era más apropiado para las sonatas y ejercicios de piano. Pero porque él era amigos de violinistas famosos, como Pablo de Sarasate y Joachim, él decidió aventurarse en un dominio ajeno. Ése fue el nacimiento del Concierto en D Major, Op. 77. Pero desafortunadamente, el público no recibió la obra favorablemente, porque era extremedamente “radical” y “vanguardista”, implementando técnicas difíciles, y pasajes virtuosos para el o la violinista. Por eso, Brahms se hundió en la depresión. En su frustración, él tomó los borradores del Segundo Concierto para violín, y los tiró all fuego. ¡Qué lástima! El mundo nunca sabrá lo que perdió.

    Comments (2)

Recent

By Month